Algunas consecuencias de la violencia en el noviazgo pueden ser:
•Lesiones leves o severas que pueden conducir a la muerte
•Problemas familiares y sociales
•Daños físicos y psicológicos (traumas, baja autoestima) Recomendaciones
•En caso necesario, contactar al centro de atención a la violencia más cercano de la comunidad.
•Buscar ayuda profesional.
•Si la presencia de la violencia es frecuente, hacer valer los derechos de la víctima, acudiendo a la autoridad competente para levantar un acta en contra del agresor.
Violencia en el noviazgo
lunes
IDENTIFICACIÓN Y PREVENCIÓN En ambas investigaciones el común denominador, y aspecto más preocupante es que las personas son incapaces de identificar la violencia como tal, es decir, creen que es natural que en una relación se llame a todas horas, se cele y se golpee “jugando”. Esta “ceguera” se da porque la agresión durante el noviazgo tiene un alto contenido afectivo y emocional que hace que se disfrace y pase desapercibida. Sumado a las educación costumbrista que algunas personas podrían tener y conceptos como el machismo. La especialista Esperanza Carlos diferencia las agresiones en físicas y en emocionales, en las primeras identifica los golpes, jalones, insultos, amenazas y las expresiones que persiguen el propósito de herir a la otra persona como “Decir ‘qué fea te ves hoy o qué tonto eres’ “, ejemplifica. Por la parte emocional, “cuando alguien es muy hostil logrando que la persona se sienta mal, afligida, afectando a la pareja, mientras el agresor no siente remordimiento alguno, con frases como ‘Tú nunca puedes lograr nada
Prevención de la violencia en el noviazgo.
Prevención de la violencia en el noviazgo. La violencia juvenil puede prevenirse; la prevención ayuda a las comunidades a crear estrategias integrales basadas en investigaciones y experiencias comunitarias, las investigaciones indican que es posible reducir los factores que ponen en riesgo a los jóvenes de ser víctimas de la violencia y consolidar aquellos factores que protegen a los jóvenes de la violencia. Sin embargo, acabar con la violencia juvenil no es una tarea simple ni mucho menos rápida. Para lograrlo, las comunidades necesitan una continuidad de enfoques que abarcan desde prevención hasta respuesta y que se ponen en práctica desde la infancia temprana hasta la adultez de modo que los hijos no aprendan de esos patrones de conducta y de escenarios violentos. Por la alta capacidad de aprendizaje de los jóvenes, por su espíritu solidario y por su frecuente ánimo a comprometerse en causas justas; contribuyen a una ventana de oportunidades que permitan cortar la espiral de violencia en su vida integral y futura.
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